Cuento cronicas marcianas

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Es evidente que Bradbury tenía una determinada visión del Marte en el que se desarrollan estas historias, un mundo fantástico basado mucho más en las novelas de Edgar Rice Burroughs (Una princesa de Marte y sus numerosas secuelas) que en la ciencia contemporánea. Bradbury volvió a este Marte fantástico en otros relatos no incluidos en este volumen (“Los exiliados”, “Los globos de fuego” y “El otro pie” en El hombre ilustrado, “Llamada nocturna, cobrar” y “La ciudad perdida de Marte” en Canto al cuerpo eléctrico, y “Oscuros eran, y de ojos dorados” en Una medicina para la melancolía). Hasta cierto punto, Bradbury también escribe para contrarrestar la imagen de un Marte amenazante, tal y como se retrata por primera vez en La guerra de los mundos de H. G. Well. En esta obra los humanos de la Tierra juegan el papel de “invasores del espacio exterior”.
La mejor manera de leer Crónicas marcianas es como una colección de relatos cortos enlazados, más que como una novela. Aunque este tipo de colecciones son inusuales en la ficción “convencional”, son habituales en la ciencia ficción. Bradbury siempre ha sido más un escritor de relatos cortos que un novelista, y la mayoría de las historias pueden leerse por separado de su contexto actual. Cuando se comprende este hecho, algunas de las incoherencias y contradicciones de Crónicas Marcianas pierden importancia. El tono de los relatos varía notablemente. Algunos son muy parecidos a los cuentos de terror en los que se había especializado al principio (recogidos en The October Country), y otros son serias parábolas de la locura humana. Los marcianos se comportan a veces como monstruos y otras como santos. Una novela recopilatoria como ésta suele denominarse “arreglo” en la ciencia ficción, y Bradbury ha tratado claramente de arreglar ésta añadiendo trozos de conexión entre las historias principales para suavizar las uniones; pero el hecho de que este proceso de suavización no haya sido del todo exitoso queda claro por el hecho de que, cuando se creó la miniserie de televisión, los guionistas sintieron la necesidad de imponer una unidad mucho mayor a las historias que la que tenía Bradbury. Pero si se consideran las historias como variaciones sobre un tema y no como capítulos de una novela unificada, estas variaciones deberían dejar de ser preocupantes.

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Este artículo consiste casi exclusivamente en un resumen de la trama. Debería ampliarse para ofrecer una cobertura más equilibrada que incluya el contexto del mundo real. Por favor, edita el artículo para que se centre en la discusión de la obra en lugar de limitarse a reiterar la trama. (Marzo de 2018) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)
Crónicas marcianas es una miniserie de televisión de 1980 basada en el libro de Ray Bradbury de 1950 Crónicas marcianas[1] y que trata sobre la exploración de Marte y sus habitantes. La serie estaba protagonizada por Rock Hudson, Darren McGavin, Bernadette Peters, Roddy McDowall, Fritz Weaver, Barry Morse y Maria Schell. Se emitió en la NBC en enero de 1980 en tres episodios con una duración total de algo más de cuatro horas (casi cinco horas en la versión en DVD). La serie describe a Marte como un planeta con una “fina atmósfera” que los humanos pueden respirar, con canales llenos de agua y vegetación desértica. La miniserie fue dirigida por Michael Anderson y escrita por Richard Matheson[2][3].
El primer episodio comienza en la escena del aterrizaje de la sonda no tripulada Viking 1 en la superficie del planeta Marte en julio de 1976. Un narrador explica que el objetivo de la sonda es determinar si Marte está habitado. Mientras el narrador habla, el espectador se da cuenta de que hay dos puntos de vista en la NASA entre los científicos que lanzaron la sonda: Un grupo cree obviamente que Marte está deshabitado, el otro está abierto a la posibilidad de que haya vida indígena en el planeta. Cada uno tiene sus argumentos convincentes, pero finalmente la sonda indica que Marte no alberga vida. Al final de la escena, la cámara retrocede para mostrar una vista más amplia de la zona de aterrizaje de la sonda, con lo que parecen ser asentamientos marcianos indígenas en el terreno circundante, y el narrador señala que “si la sonda hubiera aterrizado unos pocos kilómetros más allá, las cosas podrían haber sido diferentes”. A continuación, aparecen los créditos iniciales.

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Ray Bradbury (1920-2012) fue autor de más de tres docenas de libros, entre ellos Fahrenheit 451, Crónicas marcianas, El hombre ilustrado y Algo malo pasa, así como de cientos de relatos cortos. Escribió para el teatro, el cine y la televisión, incluido el guión de Moby Dick, de John Huston, y el guión televisivo de El árbol de Halloween, ganador de un premio Emmy, y adaptó para la televisión sesenta y cinco de sus historias para el Ray Bradbury Theater. Ha recibido la Medalla a la Contribución Distinguida a las Letras Americanas de la Fundación Nacional del Libro de 2000, la Mención Especial del Premio Pulitzer de 2007 y otros numerosos reconocimientos.
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Cuando comienza Crónicas marcianas, todo el mundo está en el lugar correcto: los humanos están en la Tierra (en Ohio, en “Verano de cohetes”) y los marcianos están en Marte (en “Ylla”). Pero las cosas están a punto de cambiar: la gente construye cohetes y, en “La noche del verano”, cada vez hay más humanos que llegan a Marte.
Vemos otros ejemplos de humanos y marcianos que no se llevan bien (como antes, en “Ylla” y más tarde en “The Off Season”), pero aquí es donde se produce la mayor parte del conflicto. No es una guerra, sólo algún malentendido en “Los hombres de la Tierra” y una pequeña emboscada en “La tercera expedición”.
“-Y la Luna siga siendo tan brillante” establece algunas de las principales cuestiones que aborda este ciclo de historias: ¿es correcto que los humanos se asienten en un lugar que, ya sabes, está habitado? ¿Cuál es la forma correcta de tratar a una civilización diferente? ¿Es posible dejar atrás los conflictos terrestres? Resulta que encontrar un mundo nuevo para ti es bastante complicado.
Esta sección va desde “Los colonos” hasta “El almacén de equipajes”. Los humanos llegan a colonizar Marte y traen consigo todas sus cosas de la Tierra: árboles, religión, nuevos nombres para los lugares, censura, asesinatos y tristeza por los seres queridos perdidos. Mientras tanto, las tensiones aumentan en la Tierra.

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